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Se registra, no se vive

  • Foto del escritor: Carlos Agudelo Montoya
    Carlos Agudelo Montoya
  • 9 nov 2023
  • 3 Min. de lectura

En el escenario estaban dos escritores: el primero convocado para hablar de un tercer escritor, uno de los canónicos en la literatura colombiana del siglo XX; el segundo, profesor universitario, con la tarea de moderar la conversación. Con los primeros comentarios se dilucidaba un espacio agradable, con humor y crítica literaria.

Minutos después ingresaron tres jóvenes, seguro estudiantes, se acomodaron en la fila delante de la mía, sacaron sus celulares, enfocaron hacia el escenario y tomaron varias fotos. Desde atrás vi que las subían a sus estados, sin mensaje, sin aclaración de quiénes estaban en la foto o alguna referencia de qué verían sus seguidores. Acto seguido se dedicaron a chatear.



Mi atención volvió a la charla. De vez en cuando observaba a los estudiantes, se movían —distrayéndome porque estaban justo en medio del recorrido de mi mirada hacia el escenario—, al parecer incómodos, aunque sin levantar los ojos de sus celulares. Un comentario del expositor robó risas al auditorio, los estudiantes irguieron la cabeza, luego alzaron sus equipos y tomaron una nueva foto. Regresaron a sus conversaciones virtuales.

Intenté enfocarme en lo que ocurría en el escenario, aunque —debo confesar— deseé que los jóvenes se retiraran del auditorio, al menos así ya no correría el riesgo de que desviarán de nuevo mi atención. En ese momento sonreí, la edad me está haciendo más cascarrabias de lo normal; los estudiantes tenían derecho a aburrirse y desinteresarse de lo que hacían quienes estaban frente a ellos. Debemos reclamar cada vez más ese derecho a no prestarle atención a algo que nos parezca insustancial o simplemente aburrido. Aunque tampoco tenían por qué permanecer en el auditorio si no estaban interesados. Pasaron pocos minutos y mi deseo se cumplió, tomaron sus mochilas, apretaron el celular en una de sus manos y salieron.

Creo que abandonaron el lugar sin tener la menor idea de dónde se habían metido. Pero eso sí, salieron con un registro que evidenciaba su paso por el auditorio y quienes miraran sus estados sabrían que asistieron a un evento. ¿Cuáles serían sus respuestas si alguien les preguntara de qué trataba la charla o cómo se llaman los personajes de la foto o dónde había sido el evento? A esta última opción podrían responder con facilidad, permítanme ese desliz de credulidad.

No obstante, pasarán unas semanas, no, mejor unos días, la capacidad de almacenamiento de sus equipos les advertirá que deben borrar archivos, y optarán por eliminar fotos y videos, se toparán con las fotografías tomadas aquel día y las eliminarán sin preguntarse qué había sido eso.

¿Estoy exagerando? ¿Me estoy dejando llevar por los prejuicios que construimos los mayores frente a las nuevas generaciones? No voy a negarlo, pero si ellos tienen el derecho a tomar registros de casi todo lo que ocurre a su alrededor, yo tengo el mío de asumir que se están perdiendo una parte fundamental de la vida: vivirla. Porque en lugar de disfrutar los momentos, los registran. Y no en sus recuerdos, lo hacen en un equipo celular o en las redes sociales.

Durante un tiempo también caí en esa tentación de capturar lo que pasaba en mi vida, hasta que un día me vi explorando mis archivos y hallé uno del que no tenía memoria. ¿Qué había pasado ese día? ¿Por qué decidí tomar la foto? ¿Había vivido algo importante y no lo recordaba?

En los años futuros es posible que mis recuerdos lleguen a confundirse, aun así, ahora valoro más la experiencia que el registro artificial: contemplar un atardecer, disfrutar de una luna llena, ver a mi hijo hacerse adulto y a mis padres envejecer, saborear un café, degustar una comida, reír en un encuentro con los amigos… También existirán una que otra fotografía de lo vivido, aunque jamás reemplazarán al recuerdo que se construye cuando se deja el celular en el bolsillo, y nos damos la libertad de gozar o incluso de aburrirnos.




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17 comentarios


Juliet Franco Acevedo
Juliet Franco Acevedo
21 nov 2023

Hace algunos días un colega me hablaba de una situación similar. Se encontraba en un concierto de rock, pero sentía, según afirmó, que se había perdido la esencia; pocos movían sus cabezas, saltaban o pogueaban. Ya nada es lo mismo, me decía, la gente solo estaba grabando o tomando fotos de ese momento, pero en realidad, no lo estaban disfrutando.

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Martha Cecilia
Martha Cecilia
16 nov 2023

Qué cosa más impresionante la forma en la que describes mucho de lo que he pensado viendo a tanta gente alrededor dedicada a tomar fotos y videos de momentos que -para mí- son maravillosos vividos a plenitud... (aunque es cierto que es muy subjetiva esa categoría).

Hay experiencias en las que prefiero guardar "conscientemente" el celular y estar en atención absoluta, presente... Ojalá todo eso se guarde no solo en el celular o en el recuerdo racional. Ojalá no dejemos de guardar recuerdos valiosos de momentos importantes en el corazón.

¡Qué bueno leerte!

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Carlos Agudelo Montoya
Carlos Agudelo Montoya
17 nov 2023
Contestando a

Se hace fundamental que desde nuestros actos, mostremos que puede disfrutarse del momento, vivirlo, sin registrarlo. Un abrazo.

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gloria2hen
12 nov 2023

Bueno, no soy la única que con los años se ha vuelto más contestataria y más observadora, de hecho me sorprende la capacidad de los jóvenes de dejar sus vidas plasmadas en registros de vidas maravillas carentes de sentido y

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patridelgado59
10 nov 2023

Excelente perspectiva. Es una realidad aunque hay todavía quienes, jóvenes, son un oasis en esta inmensidad que describe muy bien usted, Carlos.

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Lorena Mazo Morales
Lorena Mazo Morales
10 nov 2023

Esta entrada me hizo recordar cuando los estudiantes "toman" apuntes con la cámara de los celulares, apuntes que dudo que relean o revisen. Pienso que esas fotos les dan cierta seguridad, una relacionada con el poseer la información. Lo particular es que esta no les ocupa espacio en su cerebro.

Podríamos llamar a esas capturas "no saberes": evidencias de conocimientos no adquiridos, solo almacenados a la mano por si se llegasen a necesitar.

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Carlos Agudelo Montoya
Carlos Agudelo Montoya
10 nov 2023
Contestando a

Esos estudiantes registran, pero no procesan la información, así que realizan pocos o nulos razonamientos.

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